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Dichosa eres, Virgen María, que llevaste en tu seno al autor del universo, engendraste al que te creó y permaneces Virgen para siempre.
Oremos:
María, trono de la sabiduría
Lectura del libro del Eclesiástico
La sabiduría hace su propio elogio, se gloría en medio de su pueblo. Abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus potestades. Yo salí de la boca del Altísimo y como niebla cubrí la tierra; habité en el cielo con mi trono sobre columna de nubes.
Del salmo 112
Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.
Alaben, siervos del Señor, alaben el nombre del Señor:
De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre el cielo.
¿Quién como el Señor Dios nuestro, que se eleva en su trono, y se abaja para mirar al cielo y a la tierra?
Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo.
Aleluya, aleluya.
Dio a luz a su hijo primogénito
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Gloria a ti, Señor.
En aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.
Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme a nosotros, por tu gracia, en ofrenda viva y perenne.
María, signo de consuelo y esperanza
En verdad es justo darte gracias, es bueno cantar tu gloria, Padre santo, Dios todo poderoso y eterno. Te alabamos y te bendecimos, por Jesucristo, tu Hijo, en esta memoria de la bienaventurada Virgen María.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es Santo.Oración Colecta
Dios de misericordia: fortalece nuestra débil condición y, al recordar en este día a la Madre de tu Hijo, concédenos por su intercesión vernos libres de todas nuestras culpas.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.Primera Lectura
24, 1-2. 5-7.12-16
Entonces el Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada:
"Habita en Jacob, sea Israel tu heredad".
Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás. En la santa morada, en su presencia ofrecí culto y en Sión me estableció; en la ciudad escogida, me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder. Eché raíces en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad. Vengan a mí los que me aman, y sáciense de mis frutos; mi nombre es más dulce que la miel, y mi herencia mejor que los panales. El que me come tendrá más hambre, el que me bebe tendrá más sed. El que me escucha no fracasará, el que me pone en práctica no pecará.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.
Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.
Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.
Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.
Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.Aclamación antes del Evangelio
Alégrate María, llena de gracia que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
Aleluya.Evangelio
2, 1-14
También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa, María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo:
"No teman, les traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tienen la señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre".
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
"Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
Ella, como humilde sierva, escuchó tu palabra y la conservó en su corazón; admirablemente unida al misterio de la redención, perseveró con los apóstoles en la plegaria, mientras esperaban al Espíritu Santo, y ahora brilla en nuestro camino como signo de consuelo y de firme esperanza.
Por este don de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, te entonamos nuestro canto y proclamamos tu alabanza:
[Misa]Antífona de la Comunión